El personaje, de este, mi primer pequeño manual sanador, es Martina, una niña que, con tan solo 7 años de edad, tuvo que aprender a marchas forzadas, que la vida, a veces, es injusta, que la realidad no es siempre lo que parece y que hay gente, por llamarla de algún modo, capaz de manipular mentes puras e inocentes para saciar sus más sucios deseos.

"A Mi Pequeña Yo" es un relato autobiográfico, con el cual, quiero proclamar a los cuatro vientos, que no todo aquel que calla otorga, que no todo aquel que llora es víctima, y que, basta ya de mirar hacia otro lado, que lo único que conseguimos es eludir un problema a la vez generamos otro. Que la infancia es una etapa fundamental en la vida de las personas, que los niños y niñas son el futuro de la sociedad y, por tanto, debemos cuidar y proteger.

En la infancia es donde se construye la personalidad, de ahí la importancia de crecer en un ambiente sano, afectivo, en definitiva, un hogar, ya que, de lo contrario, cualquier alteración en estas fases, da lugar a ciertas perturbaciones que pueden ser el inicio de ciertas enfermedades mentales futuras.

Los niños criados con ternura, amor y comprensión, se convertirán en adultos que proporcionen el mismo afecto recibido y, por ende, el adulto que se crie con carencias emocionales, le costará mucho más, de ahí la frase tan famosa "Mas vale criar a un niño fuerte, que reparar a un adulto roto".

Un niño feliz siempre tendrá más posibilidades de ser un niño exitoso, por el contrario, mientras va descubriendo y poniendo nombre a todas las emociones que va sintiendo, el tiempo va pasando y, por tanto, las oportunidades disminuyendo.

Llegados a este punto, y para finalizar, lanzo un mensaje para quien quiera aportar su pequeña parte a esta gran sociedad llena, emocionalmente, de huérfanos.

¡¡¡ LA INFANCIA NO SE TOCA !!!